Para efectos de este debate existen dos teorías éticas:
En primer lugar, el utilitarismo. Esta teoría juzga si una acción es correcta o incorrecta
según sus consecuencias. Para esta corriente, lo bueno es aquello que produce el mayor bienestar total y que reduce el dolor o malestar de las personas. Para esta teoría no existen valores morales con importancia intrínseca más que la propia utilidad.
La deontología, en cambio, sostiene que la moralidad de una acción no depende de sus consecuencias, sino de si la acción en sí misma cumple con ciertos deberes, normas o principios generalmente aceptados. Según esta teoría, hay reglas morales que deben respetarse siempre, sin importar el resultado. Ejemplos de esto es el valor intrínseco de la verdad, la vida, etc.